Ayer tu y yo jugamos a ese juego en el que tu siempre sales vencedor, me enseñastes tus sonrisas bajo un cielo estrellado en tu habitación, esas canciones de Bob Dylan ahora me hacen daño y cada ves me torturo pero mi alma dice ¡Basta ya! es mejor pasar hambre, aguantar el alba que quema y masticar la desolación. Ves y persigue la noche para que te proteja porque mi mente renuncia a ti. Mi piel ya no quiere hacer juego con tu piel, nuestras miradas ya no se ven ni me reconocen. Mi mente pide a gritos que borre tus recuerdos, que me desprenda de ti.
Pero aun asi sigues haciendome daño, tener que olvidarte es recordarme que me es imposible...
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